Ensayo: Sim贸nides de Ceos no juega al futbol americano porque sabe que la memoria es corta

Extranjero, ve a decir a los espartanos que yacemos aqu铆, en obediencia a sus leyes.禄
Epitafio encontrado en el camino de las Term贸pilas, compuesto por Sim贸nides de Ceos

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Se abre el tel贸n.

Una figura rubia y rubicunda se quita el casco y saluda hacia el p煤blico que vitorea desde las gradas. El viento de octubre le pega en la cara y sonr铆e. Aparece ante nosotros Peyton Manning, quaterback de los Broncos de Denver, luminaria del siglo XXI, celebrando el r茅cord de m谩s pases de anotaci贸n en la historia de la NFL, y que ahora le pertenece. Es una figura divina en ajustados calzoncillos blancos. Es el portador del glorioso #aret茅.

Desde el televisor, una voz surge, en medio de la celebraci贸n. La voz del coro. El reportero dice: 鈥淢anning, la figura estrella, celebra su nuevo r茅cord. 驴Qu茅 m谩s le queda por hacer al corebac de 38 a帽os? Quiz谩 retirarse y hacer una vida fuera del f煤tbol鈥. Esas palabras flotan, como si no lo quisieran, junto al papel picado y junto a las ovaciones del p煤blico americano.

鈥溌u茅 idea tan griega!鈥, pienso. Las becas de f煤tbol americano, los j贸venes fornidos y tontos cuya 煤nica habilidad radica en la de ser inamovibles como monta帽as, veloces como liebres. Aquiles se morir铆a de la verg眉enza. Jugar, triunfar y, finalmente, retroceder a la oscuridad del anonimato. Vender autos usados, perseguir un puesto pol铆tico. 鈥淓scribir un libro y plantar un 谩rbol鈥. 驴Qu茅 m谩s le queda por hacer a Peyton Manning? Ser padre de familia o presentador deportivo de las noticias a las tres, actor o l铆der motivacional. El coro de reporteros reaparece frente al televisor. Visten trajes y llevan micr贸fonos en las solapas del saco:

鈽 鈥淟a muerte ser铆a m谩s noble que el olvido鈥.

Pocos recuerdan que Esquilo luch贸 contra los persas, en la primera de las Guerras M茅dicas. El ideal griego de vida. Luchar, triunfar y, finalmente, retroceder a la oscuridad del anonimato. De esta batalla y no de sus tragedias, se glori贸 el dramaturgo en su inscripci贸n funeraria: De su valor Marat贸n fue testigo / y los Medos de larga cabellera, que tuvieron demasiado de 茅l. Y as铆 como 茅l, Fr铆nico, Estes铆coro de H铆mera y Sim贸nides de Ceos deseaban que sus esfuerzos gloriosos contra la invasi贸n del ej茅rcito de Dar铆o perduraran eternamente (隆qu茅 palabra tan fuerte es eternidad!), mas su obras l铆ricas y tr谩gicas son las que se empastan y se venden en las librer铆as de cl谩sicos y son le铆das con fruici贸n por nerviosos estudiantes de filolog铆a.

鈽 El kleos de la letras sobre el de la batalla.

Esquilo se pone frente a Peyton Manning y nos damos cuenta de que no son tan diferentes. El primero porta una barba ciertamente m谩s voluminosa, pero los dos son altos, de espaldas anchas, rubios y con las mejillas quemadas por el sol. A sus redondas cabezas les quedan muy bien los cascos. Pero la diferencia es clara, importante y crucial. Esquilo gana esta ronda, para alegr铆a de Arist贸fanes, pues Manning no podr谩 sacudirse del mote de 鈥渜uaterback鈥, y en el Almanaque de Deportes del siglo XXII nadie recordar谩 si plant贸 un 谩rbol o escribi贸 un libro. Escrito sobre piedra, como en un epitafio, aparecer谩: 鈥Rompi贸 el r茅cord de m谩s pases de anotaci贸n鈥. No es necesario volver al futuro para saberlo. En la d茅cada de Twitter y Youtube, la muerte es m谩s noble que el olvido.

Una sola cosa le aflige en el Aqueronte: no es que haya dejado el sol detr谩s, sino que encontr贸 all铆 los pasillos del Leteo禄, Sim贸nides, Fragmento 67

Sim贸nides de Ceos es recordado por dos cosas: el epitafio de los trescientos espartanos muertos en el desfiladero de Term贸pilas y por la an茅cdota en la que, gracias a su portentosa memoria, identifica los cuerpos desfigurados de los asistentes a una fiesta, luego de morir aplastados por el derrumbe del techo, porque sab铆a exactamente en donde estaba cada uno. Padre del m茅todo de Loci, l铆rico coral. Su poes铆a sobrevive en pedazos. Los reporteros le siguen la sombra, pues es Sim贸nides de Ceos el que orquesta esta tragedia.

鈽 El olvido es un r铆o y la memoria, una casa de columnas j贸nicas.

Es aqu铆, cuando hace su entrada triunfal el anacr贸nico buf贸n: en julio de 1968, en M茅xico, un partido de f煤tbol americano desembocar铆a en una ri帽a entre estudiantes del IPN y preparatorianos de la UNAM. El cuerpo de granaderos desintegra el conflicto y entra en las instalaciones del Polit茅cnico. J贸venes son arrestados y los 谩nimos se calentaron. A partir de este momento, una madeja de eventos se desenvuelve, como si fuera cayendo de una largu铆sima escalera: marchas, pliegos petitorios, manifestaciones. Voces sin rostro, an贸nimos armados con meg谩fonos. Hasta que, el 2 de octubre del mismo a帽o, las Moiras cortan de tajo el hilo que cae.

Y caen los cuerpos, tambi茅n. Caen y no dejan de caer. Los documentales que aparecen cada a帽o con puntualidad en el televisor lo dicen. El profesor se帽ala el lugar exacto en el que el estudiante en turno cay贸, con una bala atravesada en el cr谩neo. Si Sim贸nides hubiera estado ah铆 (en toga blanca y barba larga), 驴hubiera podido recordar el lugar exacto en el que cada persona cay贸 fulminadas, como por la flecha de Paris? Si Sim贸nides viviera hoy, 驴recordar铆a con exactitud la ubicaci贸n de la fosa en la que yacen 43 cuerpos desfigurados? Dos epitafios:

Porque perdimos preciosa juventud y tomamos a cambio la nube irregular de la guerra.禄 Sim贸nides, Fragmento 2
Porque una bruma propia de 脡stige ha sobrevivido y la juventud de nuestro pa铆s toda ha perecido.禄, Esquilo, Los persas

Los r铆os de gente que caminan por las arterias de las polis se muerden los labios. Llevan velas en las manos y consignas pegadas en las espaldas. El coro anuncia desde los puentes peatonales, donde son testigos de 鈥渆l hacer memoria鈥:

鈽 鈥淟a violencia m谩s cruel es el anonimato鈥.

Los griegos pensaban que la escritura fijaba, y los epitafios son la primera manifestaci贸n que es creada para ser le铆da. Recordar para no morir. La memoria, seg煤n el sabio de Ceos, es un palacio de columnas fuertes y gruesas, capaz de soportar el peso de una vida entera. Poes铆a violenta. Una pica sobre el granito intransigente. Martillo, martillo sobre la pica. [Cac, cac, cac]. Clave de gato. Hashtag: Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

Violencia es olvidar. Enterrar bajo la arena, la que se atora en las suelas de las sandalias, a todas esas voces sin meg谩fono y sin cuenta de Instagram. Vivir, crecer, morir. El ideal de la vida natural. Manning y Esquilo se llevan la mano al pecho. La realidad no es como los nueve poetas l铆ricos de Quintiliano la han pintado. Los jarrones de terracota encontrados en el Peloponeso han mentido. Esto no es Esparta.

鈽 Sin embargo, recordar es un acto de violencia.

El corifeo se levanta con un gru帽ido y cientos de voces se escuchan al mismo tiempo. La par谩basis. 鈥淵o no tuve relaciones sexuales con esa mujer鈥, dice el presidente. El sonido de un avi贸n de pasajeros que colisiona contra un Polifemo de hierro y cristal. 鈥淎qu铆 en Chernobyl nos va de maravilla鈥, anuncia una voz de fuerte acento. El avi贸n se estrella de nuevo y de nuevo y de nuevo. Las Moiras se han encontrado con que la madeja del a帽o 2000 est谩 hecha de acero inoxidable.

芦Siendo mortales debemos tener pensamientos mortales, de modo que para todos los graves y cejijuntos, a tenerme a m铆 por juez, la vida no es realmente vida, sino cat谩strofe.禄, Eur铆pides, Alcestis

Me levanto de mi lugar, pues el 煤nico rostro que no aparece en las fotograf铆as es el del fot贸grafo. El testigo de la cat谩strofe es el m谩s cruel de los animales.
Yo, sin nombre, sin musa, soy un n煤mero y un pedazo de carne atravesado por ondas electromagn茅ticas, y te se帽alo a ti, p煤blico en las gradas que aplaude a los actores de esta absurda y pat茅tica tragedia. 隆T煤, el culpable!, gritan desde el escenario. T煤 el que recuerda, el que olvida, el que estipula las leyes. Deus ex machina arbitrario, 脡rebo de los rincones hasta el fondo de los salones, el horror de las cuentas sin fotos de perfil. 隆T煤, Sociedad! 隆T煤, Naturaleza humana! Aqu铆 yacemos en obediencia a tus leyes.
Peyton Manning, corebac de los Broncos de Denver, no podr谩 escribir un libro ni plantar un 谩rbol, en las manos ya no le cabe m谩s que un bal贸n ovoide. No se tallar谩n los nombres de los estudiantes fulminados en ninguna roca, pues ni la casa de columnas j贸nicas soportar谩 su peso. Esquilo no deja de escribir acerca de Orestes y de la violencia. Clitemnestra gime: 鈹Fue la Moira, la que me indujo a hacerlo. Orestes, inflexible y furioso, recuerda: 鈹Tambi茅n ahora la Moira dispuso tu muerte.

鈽 隆Quitaos las m谩scaras! V de Venganza no os salvar谩.

Guy Fawkes y su Conspiraci贸n de la P贸lvora nunca pensaron acabar en una f谩brica clandestina, en medio de alguna selv谩tica ciudad brasile帽a, en las que se producen m谩scaras en serie. Del uno al diez mil en una jornada de 16 horas. La revoluci贸n hacker del 2010 prometi贸 no olvidar y no perdonar la incursi贸n del gobierno americano al terreno an贸nimo de las inter-redes. Sin embargo, los hackers adolescentes nunca se acordar铆an de la pornograf铆a infantil en el tablero /b/ de 4chan. Un drama sat铆rico. Violencia eterna. No hay espacios para otro pase de anotaci贸n m谩s.
Sim贸nides se pasa el dedo 铆ndice por el cuello.

Se cierra el tel贸n, apago el televisor. 鈥溌u茅 idea tan griega!鈥, vuelvo a pensar. Sim贸nides de mCeos no juega al futbol americano porque sabe que la memoria es corta.

Consummatum est.

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sputnikan

Juana de Arco wannabe. Escribo porque, honestamente, no s茅 hacer otra cosa. Tengo muchas madres y muchos padres y muchos hijos. Me como la luz 谩mbar a cucharadas. Un d铆a voy a vivir para siempre.

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