Cómo perder horas de tu vida, una guía. Primera parte.

No sé ustedes, pero yo encuentro una extraña satisfacción, muy cercana a la que siente quien comete un delito, al acomodarme en medio de mi cama, rodeada de almohadas y sacar el celular con una mano (porque la otra está bien guardada en el burrito de cobijas) y ver los videos que Instagram me recomienda, hasta que los ojos me duelan o los dedos se me entuman. Mi cerebro, alimentado de videos diy, life hacks, de trenzados imposibles y de fails de gatitos, libera endorfinas como loco y la gratificación instantánea que obtengo (la que ha resultado mi peor enemiga) me vuelve un caracol en todo el sentido de la palabra: babosa y feliz.

Mis neuronas se toman unas vacaciones a Balí y yo, si es que me siento lo suficientemente dinámica, aprendo a armar casas en miniatura. He aquí una lista.

Youtube

Ah, Youtube, ¿cuántas horas no he pasado, en espiral, viendo videos acerca de cómo se teñían los antiguos uniformes de las huestes romanas o cuáles son los mejores labiales de menos 5 dólares? Aquí, algunos canales dignos para binge-watch hasta altas horas de la madrugada. (Alert: la mayoría están en inglés)

  • Ask a mortician: No digo esto muy seguido pero ME ENCANTA MORIR Y LA MUERTE. Y, por suerte, hay gente que siente lo mismo. Literal, me puse a ver a Caitlin Doughty durante una semana entera y ahora estoy segura de que mi meta en la vida es ser embalsamada y mostrada en algún jardín. Pero en serio, es una joya. ¡Oh! Y tiene muchísimos videos acerca de santos y muertes medievales.
  • Cody Ko: DON’T @ ME pero este morro es mi youtuber favorito y lo amo y todos los videos que hace me encantan. Una disculpa adelantada. Pero su contenido es REALMENTE DIVERTIDO y deberían verlo. Literal, todos sus videos. Empiecen.
  • ElmundoDKBza: Miren este dude es uno de los pocos en español que sigo fielmente y obvio tenían que ser videos de miedo y fantasmas y la muerte. Lo que me gusta es su producción visual, o sea que, me asustan más sus efectos de sonidos que el video en sí. Pero si son las 3 de la mañana y quieren seguir despiertos, aterrorizados de la sombra más pequeña y el rechinido más leve, recomiendo esto.
  • Getty Museum: ¿Qué lugar más apropiado para perder el tiempo y aparentar que no lo estás haciendo que un museo? Pues el Museo Getty volvió en forma de instructivos videos de menos de 5 minutos que puedes ver desde la comunidad de tu nido de cobijas y migajas de Madalenas Bimbo. ¿Mis favoritos? Los Getty Talks de hora y media acerca de temas que nadie nunca te preguntará pero que traerás a la mesa durante reuniones con amigos, para comprobar una vez porque no tienes relaciones sanas con la gente.
  • Grand Illusions: Este don es una joya en la vida de cualquiera, porque es el canal más wholesome del universo. Literalmente es un señor mostrando artículos creativos e interesantes. Y eso es todo. Lo tkm mucho y ustedes lo van tkm también.
  • Hokeykki: Tres palabras: RECETAS ASMR COREANAS. Un canal de recetas hermosas en 4K y sin música ni diálogo y todo bien precioso. Cuando ando estresada veo esto y de repente soy la persona más zen del mundo.
  • Kirsten Dirksen: Este es otro de esos canales que te hacen decir ¿Cómo es que no estoy viviendo mi potencial al 100% y sigo comiendo Madalenas a las 2 de la tarde desde mi cama mientras otras personas se dedican a tiempo completo en cosas extremadamente cool? Sí, es un canal de diseño de interiores y casas alrededor del mundo. Directo, sin ediciones grandiosas ni música molesta. 5 de 5.
  • Lisa Eldridge: No sería este un post completo sin un shotout a mi reina y madre, Lisa Eldridge que me ha enseñado todo lo que sé de maquillaje. Su canal es elegante, sus videos van directo al punto y te invita a gastar mil pesos en sombras Chanel o Láncome con su hermoso acento inglés. Lo que sea por mi mamá Lisa.
  • The Square To Spare: Un día desperté con ganas de ver como hacían maquetas y descubrí el mundillo fantásticos de creaciones en miniatura de Youtube. Huelga decir que he dedicado incontables minutos a admirar como se puede hacer una casa encantada del tamaño de una caja de zapatos. Adéntrense conmigo a este mundillo. No se arrepentirán.
  • Vsauce: Tengo que presumir que soy de las fans OG de Micheal Stevens y que solía ver todos sus videos de tops y datos científicos curiosos. Luego se volvió el vato más azotado de la plataforma al narrarte temas terribles como la naturaleza del color, la izquiera y la derecha, el lenguaje y el fin del universo visible. Todavía puedo declamar con absoluta claridad muchos de sus videos (Why things are creepy o Juvenoia) y pues ¡Hello, Micheal here! de aquí a la eternidad. ¡Y tienen subtítulos! Pero, en serio, ver sus videos me ha ayudado muchísimo en como hilar un texto y como estructurar una idea, pues tiene una forma tan clara pero interactiva de dar a conocer su punto. Un genio, pues

 

Netflix:

¿Qué clase de lista sería esta sin al menos un Top7 de series recomendadas? Spoiler alert: todas mis recomendaciones son SUMAMENTE ÑOÑAS Y ANGL

tumblr_oyuhvlr2L11rq49qyo2_400

OSAJONAS. Una disculpa.

  • Brooklyn 99: ¿Otra serie de comedia de policías más? Sí, y es wholesome, divertida y exactamente el humor que mi inocente corazón busca. Hay cuatro temporadas en Netflix y no se arrepentirán de la cara de Andy Samberg (que por cierto es mi favorito luego de ser el orgulloso esposo de mi diosa Joanna Newsom), ni de los diálogos o los personajes. Yo soy 50% Gina Linetti y 50% Jake Peralta.
  • The Good Place: ¡Escuchen! Esta serie es un regalo del cielo. Narra la vida, después de la vida, de 4 personas que murieron y ahora viven en el Good Place. ¿Fácil? ÑO. Y por eso me aventé la serie de un sentón y fui tan feliz. Tan feliz. 10/10 una de las mejores series en Netflix.tumblr_oyuhvlr2L11rq49qyo1_400
  • Chef’s Table: Cinematografía y comida, en episodios de una hora. Este es el contenido que se debe ver cuando uno está solo en casa, está lloviendo y anhelas sentir que realmente esta vida tiene sentido.
  • Steven Universe: Si me conocen saben que yo moriría por mi gordito Steven Universe y por Pearl en cualquier segundo porque literalmente salvaron mi vida. Lamentablemente, Netflix sólo tiene la primera temporada, pero si le PICAN AQUÍ, encontrarán más de esta hermosura hecha animación.
  • RuPaul’s Drag Race: ¿Realmente tengo que decir más? Sólo vayan y denle clic. Es una experiencia que transforma vidas and then LIPSYNC FOR YOUR LIFE.
  • The Keepers: Si lo que buscan, en cambio, es preguntarse porque seguimos viviendo en este mundo podrido, lleno de maldad, esta serie es ideal. Lloré mucho y me sentí terrible y con náuseas durante mi maratón, pero es un misterio que se va desenvolviendo lentamente y te atrapa desde el primer minuto. Oh, dios. El mundo realmente está podrido.
  • La serie que no debe ser nombrada: Ya saben a qué me refiero. Y como ya la cancelaron por siempre, háganse un terrible favor y véanla por fin. O no la vean. A mi no me interesa.tumblr_okikezRnek1vsxvq5o1_250

Les dejo esta primera parte, porque todavía tengo que recolectar los CIENTOS de links de Wikipedia que NECESITO y DEBO compartir con ustedes porque me encanta leer Wikipedia. Así como blogs, documentos en archive.org y así. Disfruten amiguitos. Y comenten, plis, qué hacen cuando su cerebro clama por contenido basura para calmar las ansias y desconectarse de esta horrible vida que nos exige estar hiperalertas todo el tiempo. ¡Los quiero!

 

Roman Holiday, o porqué no debes gastar 4,60 euros en un botella de agua

Nuestra guía nos aseguró, con seguridad socarrona, que todo guía se gradúa en Italia. “Es la de cajón”, dijo. Estamos sentados en Venecia, esperando el barco que nos va a llevar a tierra firme. Ha estado lloviendo todo el día, pero los turistas no se amilanan. Siento que he visto millones de rostros. Estamos todos ateridos, adoloridos y el deseo generalizado es irse a la cama calientita del hotel.

O sea sí: Venecia es precioso, fuera de este mundo, incluso en un brumoso día de invierno. Pero me siento tan pequeñita que eso no me ayuda a sentirme en paz. Tengo el vestido mojado de la góndola, los pies cansados de atravesar docenas de puentes y la mirada borrosa de tanto ver. Quiero decir, aquí yo compito contra una basílica bizantina del año 800. Estoy enojada conmigo misma. Me enfada pensar así, pero en los días que llevo en Italia no puedo parar. Hemos paseado por Milán, Verona y Venecia. Mañana nos vamos a Florencia y yo estoy dispuesta a huir de Venecia tan rápido como nuestro chófer (un napolitano con un exagerado sentido de la moda y la irritabilidad) pueda.

Estoy segura de que el mármol la tiene contra mí. La roca, el ladrillo, el bronce de las estatuas, todo conjurado para aplastarme contra mi misma. La gente que sigue pasando. Veo botas, chamarras, gorritos para no mojarse la cabeza. Santa María de Fiore me está mirando, pero ¿cómo podría distinguirme? A mi no cabe en las pupilas. Soy un granito de tierra en el aire. Estoy hambrienta y sedienta. Así que me meto a un tabacci y tomo una botella de agua y cuando la voy a pagar el señor del otro lado de la barra me dice: quattro con sessanta. Le pago con un billete de 5 euros y me salgo aún más aturdida. Acabo de pagar 100 pesos por agua que me acabo en un par de minutos (y mis 2 botellas de 2 litros del Oxxo a 18 pesos lloran por mí) y esta ciudad la tiene contra mí. Sus puertas, el adoquín, el prosciutto que cuelga de las tiendas, la tienda de Dolce & Gabanna que sólo vende bolsas y lentes, el guía que nos lleva a ver a El David y, particularmente, al pulido y redondo trasero de el David.

Si Stendhal se desmayaba en presencia de la belleza milenaria de Florencia, yo me enojo.

Estoy irritada la mitad del viaje y la otra mitad, por fin, caigo en una extraña melancolía, la de turista desubicada, que se acaba de percatar de que todas las ciudades son lo mismo. Roma tiene la particularidad de que hay pilares y arcos de antes de Cristo y miles de personas metiendo y sacando la mano de una boca abierta en la roca del Coliseo. La Bocca della Verità te come si dices mentiras.

Aquí la verdad, pues.

Yo, como Audrey Hepburn, también estoy huyendo. No es descuido el estar actualizando mi blog luego de 6 meses. Renuncié a mi trabajo, me corté el cabello y fui y vine a Italia. Fui de vuelta a mi cerro, donde me acosté dentro de un tiro de mina y sentí que me iba a morir. Siento que no puedo ganar, a pesar de estar haciendo exactamente lo que quise por meses y meses. A pesar de sentirme libre y en paz y feliz. Uno supone, cuando se encuentra frente al Arco de Constantino que se trata más bien algo de aquí adentro, en lugar de algo de allá afuera.

Pasé los meses anteriores al viaje alegando que iría en busca de la plaza en la finalmente acabaría con mi vida y cuando llegué a las plazas que esperaba me mostraran una romántica cara a la muerte, descubrí que aquello no era lo que quería. Me lo demostraron, con cruel honestidad, las figuras petrificadas de los habitantes de Pompeya. ¿A qué estoy jugando? Yo quiero vivir tantos años como los que tiene la Basílica de San Marcos o la Columna de Trajano.

Sin embargo, me obligo a volver a empezar. Me obligó a cerrar algo que ni siquiera sé cuando empezó. Pienso de camino a la Fuente de Trevi qué puedo desear. Hay infinidad de lugares a los cuales aventar una moneda y pedir un deseo. Hay decenas de monumentos a los que manosear en búsqueda de algo agradable, cientos de piedras qué pisar, miles de tumbas a las qué mirar, con esperanza. Mientras que es un eficaz truco para recaudar millones de euros, y a mi monedero de NiNi recién estrenada no le parece uno muy gracioso, siento que de eso se trata venir, de arrojar un pedazo de metal a las inquietas aguas de una famosísima fuente y creer, firmemente, que ha sucedido un cambio trascendente en tu vida y que, de ahora en adelante, puedes hacer el resto.

O sea, sí. Graduarme de algo y dar un paso adelante. Dejar de lamentar el frío de enero (ir dar paso a los vientos de Febrero y luego, hacia el final, a mis 25 años) ((¿cuántos años tendrá un guijarro en la explanada del Coliseo?)) y arrojar cuatro euros al agua y no gastarlos en una botella de 750 ml de agua. En serio. No gasten en agua, qué demonios.

En Venecia me compré un cuaderno con la idea de escribir todos los días. Pero ¿no que nos íbamos a dejar de autoengañar? Mejor escribo aquí y se los comparto a ustedes, los que quieran leer.